Por Melissa Quiroz
Tus labios de fuego, la hoguera en tu cama,
Tus manos enlazadas con las mías
Gemidos extremos chocan contra la ventana, derramando elixir de flores de primavera
Un perfume azaroso se revuelca en el aire
Ven a posarte en mi almohada sombría
Ven a llenar de luz los recovecos de mi espalda
A saciar de juventud los secretos de mis fábulas
Los gritos del silencio, los gritos, resuenan en mi memoria tus aullidos
Crecen como enredaderas, entre tus sábanas mis ríos
Estallan como lava ardiente mis entrañas dormidas
Ha de ser tu cuerpo donde danzan las abejas
Tu voz una tonada de música adictiva
Quiero besarte siempre, siempre besarte
Beber hasta la última gota de tu vino
Caminar fervorosamente tus senderos cálidos
Perderme en tu horizonte, saciarme en tu camino





