La dictadura de Nicolás Maduro decidió revocar la invitación a la Unión Europea (UE) para que envíe una misión de observación electoral para los comicios presidenciales que se realizarán el 28 de julio. Se trata de una nueva violación del chavismo al Acuerdo de Barbados, en el que se comprometió a organizar elecciones libres y justas.

“Por las razones expuestas, se ratifica la decisión soberana del CNE de revocar y dejar sin efecto la invitación que se extendió a la UE para que participara de una misión de veeduría electoral pues sería inmoral permitir su participación conociendo sus prácticas neocolonialistas e intervencionistas contra Venezuela”, afirmó el presidente del Consejo Nacional Electoral controlado por el chavismo, Elvis Amoroso.

La observación internacional de misiones técnicas de la UE y la ONU, entre otros organismos internacionales, forma parte de los puntos del Acuerdo de Barbados, firmado entre el Gobierno de Venezuela y la opositora Plataforma Unitaria Democrática en octubre de 2023, en el que se establecieron “garantías electorales” para las presidenciales.

En todo caso, el pasado 20 de mayo y después de que la UE decidiera levantar únicamente medidas restrictivas al presidente del CNE, Elvis Amoroso, y otras tres personas, el diputado y “número dos” del chavismo, Diosdado Cabello, tildó al bloque comunitario de “mafia” sin moral para imponer sanciones.

Recordó que el CNE invitó a la UE a observar las elecciones presidenciales y que la Asamblea Nacional (Parlamento), controlada por el chavismo, solicitó retirar esta invitación debido al mantenimiento de sanciones del bloque comunitario a funcionarios venezolanos.

“Yo no sé qué irá a hacer el CNE. Están invitados, pero son muy torpes (…). No tienen moral para sancionar a ningún venezolano, no tienen moral los esclavistas del mundo, los filibusteros del mundo están en la UE, se han robado las riquezas”, prosiguió Cabello.

 

A su juicio, los Veintisiete pretenden “tutelar” al Estado venezolano con su política de sanciones, si bien las medidas -ha aclarado la UE- se dirigen exclusivamente a una lista limitada de personas del ámbito político, bloqueadas para viajar a territorio del bloque comunitario, pero sin efecto alguno sobre la economía de empresas estatales o bienes que incidan en la ciudadanía.

La UE envió en abril una “pequeña misión exploratoria” a Venezuela para tantear el despliegue de una misión completa a las elecciones de julio.

Ese grupo exploratorio se reunió entonces con la directiva del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela, así como con miembros del CNE, para conocer las condiciones de las presidenciales y valorar el envío de una misión completa, sobre la base de la invitación de las autoridades venezolanas.

La elección del 28 de julio es la primera, en una década, en que la oposición, que no se presentó en los comicios de 2018, participe en una contienda presidencial.

Maduro, que busca su tercer mandato, llegó a un acuerdo con la oposición el año pasado para celebrar elecciones, lo que llevó a Estados Unidos en octubre a aliviar temporalmente las sanciones petroleras a Venezuela.

Luego, Washington volvió a imponer sanciones a la industria petrolera de Venezuela en abril, diciendo que el gobierno no había hecho lo suficiente para que el proceso electoral fuera justo.

A inicios de mes, los europeos anunciaron que retiraban temporalmente sanciones personales a Amoroso, que rechazó la medida argumentado que debían levantarse las medidas a todos los funcionarios y contra el país.

Poco después, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, aprobó en el parlamento dominado por el oficialismo, pedir al CNE que retirara la invitación a la UE para ser observadores en los comicios.

(Con información de EFE y Reuters)