Por Rodrigo San Juan.
Ella
Con tus labios cerrados
esperando a un príncipe
que nunca aprendió a aterrizar bien.
Y aun así,
recuerde o no,
sigues siendo
la mujer que transforma la memoria
a cualquiera que la haya mirado de verdad.
Te seguiría
como un cometa borracho
persigue una estrella
sin saber si es luz
o solo otro error brillante.
O como el pensamiento equivocado
que insiste
hasta volverse verdad.
Tal vez, como la noble existencia
que camina tranquila
hacia la muerte
con un cigarro mal apagado
en la mano.
Eres lo único que recuerdo,
cuando todo lo demás
se vuelve ruido
y resaca.
Amoblaste mis espacios,
En mi cabeza desordenada,
Donde mi alma, como una gotera constante
que cae…
cae
cae
cae
para llegar a ese rincón del futuro
donde nunca pensé quedarme.
Y si hay otro sol,
en el próximo,
también estarás ahí,
ocupando ese lugar
que nadie más supo habitar.
Crossover con la realidad
Descolonizar Chile,
dicen,
mientras un puñado de burgueses
se reparte el país como si fuera
una botella barata al final de la noche.
Somos botín,
no locos,
solo carne útil
para sueños que no son nuestros.
Al contrario, soñamos sueños ajenos,
grandes, sí,
pero prestados,
como historias robadas
que nadie se atreve a contar en voz alta.
Sin embargo, morimos como cualquiera
sin épica,
sin aplausos,
olvidados
por un mundo que jamás nos soñó.
Y aun así volvemos.
Siempre volvemos.
Como el agua vaciada
que insiste en encontrar vida
pero desaparece en una grieta.
Rodrigo San Juan, poeta, periodista, escritor, fotógrafo. Director www.elcronista.cl






