El gigante Google está renovando su motor de búsqueda. En su reciente conferencia para desarrolladores, además de presentar numerosas herramientas de IA, anunció los mayores cambios en la historia de Google Search. ¿Qué veremos ahora? Un cuadro de búsqueda inteligente. Predicciones de texto más extensas. Más respuestas a las consultas de búsqueda en lugar de una lista de sitios web. Pero si Google nos mantiene dentro del cuadro de respuestas, con menos clics y menos visitas a sitios web, esto podría romper el modelo económico de la web moderna. ¿Cómo cambiará esto internet y nuestra experiencia en ella?
Por otra parte, el Papa León XIV emitió un documento en el que aboga por el «desarme» de la IA, en «Magnifica Humanitas» (Magnífica Humanidad), el Papa advirtió que la IA debe estar sujeta a rigurosas restricciones éticas.
Por eso la voz de León XIV resuena con tanta fuerza: porque nos recuerda que el ser humano es más que un algoritmo, más que un consumidor, más que una pieza reemplazable en el engranaje económico, y que la dignidad humana no se calcula, no se transa y no se programa.
No es la primera vez que la Iglesia alza la voz. Lo hizo frente a las dictaduras y los totalitarismos, al proclamar la opción preferencial por los pobres, al advertirnos sobre el pecado social que se instala en las instituciones y los sistemas económicos. Lo hizo con Mater et Magistra, Populorum Progressio, Laborem Exercens, Centesimus Annus y tantas otras contribuciones que forman uno de los patrimonios intelectuales más fecundos de la historia contemporánea.
¿ Intenta el Vaticano influir en las empresas tecnológicas?. Tal vez la respuesta esté en un Promt celestial, del cual de alguna manera estamos hechos.






